La cacería, ejecución o silenciada que le dio el Ejército a Nacho Coronel, me preocupa.
No tanto por la escalada de violencia, que seguramente se nos viene, sino por el Procurador de Justicia de Jalisco.
Dijo Tomás Coronado que no fue advertido del operativo en pleno día en San Javier. O ni supo por ignorancia o porque no quisieron avisarle.
Si fue por desconocimiento, qué grave que un Procurador no cuente con la Inteligencia suficiente (me refiero a los sistemas) para que uno de los líderes del Cártel de Sinaloa tenga una vida bien en una zona de gran importancia económica; si Coronel hubiera estado en una cueva o en la cima de una montaña o en un paraje recóndito, entendería no saber su paradero, pero en ¿San Javier? El Procurador debe responder a la sociedad por qué se le fue de las manos, sobre todo cuando el reporte oficial de la Defensa Nacional indica que no cambió físicamente a la imagen fotográfica que teníamos de ese personaje.
Ahora que si Coronado sabía, entonces es peor.
Una equis persona me comentó: “estuve en un bautizo y ahí me presentaron a Nacho Coronel”.
Omito detalles por seguridad. El hecho es que aquel ciudadano se dio a la tarea de denunciar anónimamente y sufrió decepción: “me trataron como delincuente” .
Ese bautizo tenía una importancia mayor porque coincidía con la fecha del secuestro del Jefe Diego y una de las versiones que se manejaron era precisamente que canjearían la vida de uno por la libertad de otro.
Mágicamente en la semana que se reconfirma el secuestro de Diego, se realiza el operativo –calificado por la SEDENA de “preciso”- contra Nacho Coronel.
Un periodista especializado en analizar estos temas me lo dijo confidencialmente: “eso pareció silenciada”.
Es lógico suponer que habrá represalias y que no estamos listos para una guerra interna. Un día antes un ejecutado en un McDonald’s marcó la pauta: pueden matar a quien quieran a la luz del día y frente a niños y sus mamás-
Entre la desafortunada “paz y tranquilidad” de Fernando Guzmán Pérez-Peláez, sumada a su “los narcos se matan solos” , pasamos a un estado “vulnerable”, según calificó el propio Emilio González.
Todo eso me da una idea de falta de coordinación.
Gobernador y Secretario General de Gobierno traen un tono diverso en el mismo tema de inseguridad y las autoridades militares no toman en cuenta al encargado de nuestra Procuración de Justicia. En medio de todo eso, una Secretaría de Seguridad Pública y un encargado, que trae un discurso de alerta que no ha sido atendido.
A eso hay que sumar la ineficacia de los cuerpos policiacos municipales y el abanico de contrastes.
Hieren a un Agente del Ministerio Público, también de día, en Zapopan y los que llegan primero son los de Guadalajara.
Y como resulta que mi seguridad y la de usted es un Derecho Humano, ya va siendo hora que pongamos las cosas en orden, porque ya pueden matar a alguien en cualquier restaurante de comida rápida.
Entre granadazos, asaltos, ejecutados, desmembrados, colgados, decapitados, el tsunami de la violencia nos cubre y no se ve por dónde haya una llanta salvavidas.
Un día Alfaro dice que las volantas, retenes, columnas o como se llamen, son contra la Constitución y un mes después acuerda con los demás Presidentes Municipales de la ZM de Guadalajara y anexas, su aplicación.
Pero para qué esas medidas sin en poco tiempo se les han ido balaceras, persecuciones y este golpe contra una de las cúpulas del narcotráfico.
Es prioritario que se ponga orden.
Así que la buena noticia del fin de Nacho Coronel es en realidad una alarma: ¿quién podrá defendernos?

