Es satisfactorio salir en la tele o radio o que tu nombre firme una nota o que te citen o que seas referencia. Sin embargo el periodismo más válido es aquel que tiene el reconocimiento de la gente y su respeto.
Para lograr eso debe haber un compromiso y una responsabilidad social. No quedarse en el esplendor del comentario, sino tratar de llegar más allá.
Yo a eso le llamo cambiar el mundo y nunca he dejado de creer que un reportaje contribuye.
El mundo se come a mordidas y algo debe lograrse con la denuncia, el análisis, le reflexión, la acción.
Afortunadamente crecí profesionalmente con gente así, que sin que se sentara a darme una lección, me enseñó mucho de esa comunicación que trasciende hacia la empatía, que se pone en el lugar de quien ve o escucha o lee.
Por solo mencionar algunos, con riesgo de olvidos involuntarios, ahí están Paco Huerta, Héctor Martínez Serrano, Nino Canún, Janet Arceo, Virginia Sendel, Rubén López Córdoba, y otros más.
Uno de ellos es Edgardo Levy.
Murió este lunes 10 de enero 2011.
Lo conocí estando en XEW en México D.F. en la época en que en Guadalajara había´más estaciones habladas que en la propia Ciudad de México.
Era el momento en que –aun en AM- algunos alcanzaban rating de 3 o 4 puntos o más.
El fenómeno Levy era significativo. A pesar de la competencia y a pesar de la influencia de W México, él lograba dominar la audiencia.
A diferencia de otros que se sentían las papas fritas de Sabritas, Levy era sencillo, diría que muy tímido, hasta humilde y no reflejaba la prepotencia del éxito.
Los cambios de ideas y formatos hicieron que esa querida W muriera para dar paso a otro concepto.
En ese momento muchos de esos grandes comunicadores tuvieron que emigrar.
Mi llegada a Guadalajara se debió a un estandarte de la W, Salvador Jiménez, quien influyó en los directivos de Promomedios para que llegara aquí.
Mi salida de Televisa (después de 23 años) fue precisamente por ese cambio en las ideas de la W.
Los españoles y colombianos de Grupo Prisa nunca entendieron de qué se trataba el asunto y mataron a la W para hacerla otra cosa.
Coincidió mi llegada a la Guadalajara con la salida de Levy, Salvador Jiménez y otros.
Hoy la radio de Guadalajara no es ni la sombra de lo que fue en esos años.
Las estaciones habladas, como se les conoce, pasaron al olvido y se prefirió traer las voces del D.F.
El proyecto Pulso Informativo, de mi autoría total, aunque se siga usando el nombre, empezó en una estación de AM y luego fue el único que hizo combo con FM.
Levy entró y contribuyó para el éxito del concepto.
Jaló su público fiel y se mantuvo firme en su estilo.
A mi despido de Pulso Informativo, él también se fue y después regresó, y tengo entendido que en diciembre de 20101 se despidió de sus radioescuchas.
La última vez que lo vi coincidimos en una conferencia de prensa que organizó una amiga común, Susana Carreño.
Desayunamos, platicamos como siempre y hasta ahí.
Hoy me entero de su muerte a los 58 años.
Fuimos amigos, compañeros y cómplices de un mismo propósito.
Creo que la radio de Guadalajara le debe un homenaje, lástima que eso siempre se haga tardíamente.
Quiero terminar brevemente mi anecdotario con una historia de cómo cambian las cosas.
Estando en Radio Universidad, Edgardo me pidió ayuda y no dudé en hacerlo. Hablé con Carlos Briseño y él inmediatamente ordenó que se le contratara.
Desgraciadamente la orden no se cumplió.
Edgardo no recibió el reconocimiento de los grandes jefes porque siempre se mantuvo en un bajo perfil. Su grandeza estuvo en su público.
No se supo apoyarlo como se debía y muchos de esos grandes ejecutivos son responsables de ello. Seguramente muchos de ellos serán los que hoy lo alaben.
Levy tenía convicciones políticas priistas muy firmes y no se callaba en admitirlo.
El último lugar donde coincidimos fue en Conciencia Pública, el semanario del periodista Gabriel Ibarra, donde llegó a escribir notas de toros, una de sus pasiones.
Curiosamente Levy se va justo cuando la nota roja es el tema de todos los días.

16 comentarios:
Efectivamente Leo... mataron a la "W", a la audiencia y quieran o no también mataron a Levy que entregó su vida día, noche y madrugada a la emisora, donde llegó a quedarse a dormir muchas veces para tener su noticiero como el mejor y más completo.
HOL LEONARDO. SOY GABRIEL SAHAGUN SUSCRIBO TODO LO QUE ACABAS DE ESCRIBIR. ME TOCO VIVIR EL APOGEO DE LEVY GALLLARDO, TRABAJAR EN LOS PROGRAMAS MATUTINOS CON LA SECCION DEPORTIVA DURANTE VARIOS AÑOS.ESE CONCEPTO TUVO A W DE LIDER DE AM DURANTE MUCHO TIEMPO, EL LIC. IGNACIO MARTIN DEL CAMPN, DON NICKY TAVAREZ COMO DIRECTORES, PERO LA PIEDRA ANGULAR ERA EL PROGRAMA DE LEVY, LA LABOR DE GENTE COMO CONSUELO PARRA, DON JOEL ESTEBANE, MATHA DELIA ROMERO, ENRIQUE BERMUDEZ, PABLO GONZALEZ Y EL MITICO TIRANDO A GOL DONDE VIVI 25 AÑOS DE MI VIDA PROFESIONAL. UN RECUERDO ENTRAÑABLE PARA EL LIC. LEVY
Mi sentido pesame para la familia del Lic. Levy Gallardo asi como para todos sus radioescuchas entre los cuales me cuento yo ya que sus noticieros siempre fueron serios y el señor Levy Gallardo siempre se distiguio tambien por su apoyo a las victimas de algun delito o a sus familiares, Dios lo tenga en su Santa Gloria. Atentamente Lic. Joaquin
Disculpa pero el muy idiota de yo no alcanza a entender el año en el que se despidió Edgardo. El mes como que si pero el año no.
Gracias
Si Dinisaurio, me equivoqué, fue en diciembre 2010 no 20101 como puse
¿Qué es un "dinisario"?
Hoy por la tarde el Lic. Levy estaba a punto de cerrar su regreso a la radio, lamentablemte el tiempo no fue suficiente para volver a oir, "si quieres seguir viendo el sol, no consumas tonsol, pero si quieres seguir viendo la luna no consumas drogas de ninguna"
Que Dios lo tenga en lo mas alto...
No cabe duda de que Cantinflas existe... En la Dk y en la propia empresa Promomedios, se encargaron de dar a conocer que usted nunca fue el creador del concepto "Pulso Informativo" del que usted afirma ser actor "total". Ya que en Dk esto existia desde varios años antes que usted llegara.
Como que le apuesta al olvido de la gente.
Al lado de Joel Estevané, Edgardo fue uno de los artífices de la que alguna vez fue llamada "la gran familia W".
Impulsado por don Joel, el Lic. Levy se tomó tan en serio transmitir en su noticiero todos los sucesos policíacos que pasaba la noche entera en su oficina de Lerdo de Tejada conectado a todas las fuentes habidas y por haber.
Ya cerca de las seis preparaba sus campanas para entrar al aire tañéndolas a decibeles imposibles de comprimir en nuestra vieja consola Tascam.
Vendrían 50 minutos al aire en un concepto difícilmente repetible: Joel y Levy ironizando sobre las noticias del día, escuchando al aire a hombres y mujeres con quejas y necesidades diversas pero siempre con alto valor periodístico, luego diez minutos con ofertas de trabajo y un bazar al aire que a Edgardo le servían para tomar nota, por teléfono, de los últimos sucesos: ¿cuántos muertos, cuántos heridos, dónde fue, tienes los nombres? decía apeñuscado en la cabina de controles.
Al aire, a las 7 en punto, el Noticiero Policíaco, llamado así sin mayores complicaciones, 45 minutos en los que Levy cambiaba de tono imponiendo un estilo que otros intentaban seguir pero en lo que se notaba que no se esforzaban: los demás daban cuentas de las notas conocidas el día anterior, Edgardo había pasado la noche en vela y aprovechaba cada segundo de cada corte comercial para recibir y redactar a toda prisa otra nota, otra más, la última, la que nadie más tendría a esa hora.
Y luego, en un vuelco increíble, le quedaba aliento para 15 minutos más con don Joel en un mini programa: "Algo bueno, algo malo y algo de buen humor" que, para sorpresa de muchos y beneplácito de los que con él trabajábamos en aquella enorme embarcación llamada W Guadalajara, alcanzó ratings de 13 puntos, superando, como jamás ha vuelto a suceder con una estación de AM en Guadalajara, el rating del horario de mayor audiencia de la propia FM (galardón que por aquellos días correspondía a Pepe Garza con "La lucha de las estrellas" en la Kebuena FM, comunicador que nunca tuvo empacho en reconocer la supremacía de Levy).
Eran los tiempos de En Confianza con Schwebel y Becky Jarero, El mundo de la mujer con Janet Arceo, Tirando a Gol con Bermúdez y compañía, Mi Ciudad con Roberto Guerrero y Martha Delia y los programas para noctámbulos románticos con cantantes y grupos en vivo, Alberto Romero y Paquín a la batuta. Una W que, bien lo dice Schwebel, mataron a fuerza de nuevas ideas (ideotas podría decirse) y que en su momento también estuvo en la cúspide de la comercialización, lo que comprueba la eficacia de una programación tan viva como diversa que ahora nadie se tomaría siquiera la molestia de comprender u observar para poder comercializar adecuadamente.
Desde aquí un abrazo enorme a lo que queda de aquella gran familia W, radioescuchas y comunicadores, deudos hoy de Edgardo Levy como todos los que un día compartimos con él aquella trinchera que, como las señoras de antes, se levantaba muy temprano a abrir y se iba a dormir a las 12 de la noche como Dios manda. En las antípodas, abriendo y cerrando, Levy estaba allí, escribiendo en su vieja Remington, único sonido que rompía el silencio de la noche y del amanecer en la vieja casona de Baruqui en la que tantas horas... vivimos.
Héctor Urzúa.
* Estimado Leonardo: Arriba te envié mi borrador en lugar de mi texto terminado, ojalá lo puedas borrar, así como esta pequeña nota, y dejar este texto nada más, si no es mucha molestia. Un abrazo.
Al lado de Joel Estevané, Edgardo fue uno de los artífices de la que alguna vez fue llamada "la gran familia W".
Impulsado por don Joel, el Lic. Levy se tomó tan en serio transmitir en su noticiero todos los sucesos policíacos que pasaba la noche entera en su oficina de Lerdo de Tejada conectado a todas las fuentes habidas y por haber.
Ya cerca de las seis, preparaba sus campanas para entrar al aire, tañéndolas a decibeles imposibles de comprimir en nuestra vieja consola Tascam.
Vendrían 50 minutos al aire en un concepto difícilmente repetible: Joel y Levy ironizando sobre las noticias del día, escuchando al aire a hombres y mujeres con quejas y necesidades diversas pero siempre con alto valor periodístico, luego diez minutos con ofertas de trabajo y un bazar al aire que a Edgardo le servían para tomar nota, por teléfono, de los últimos sucesos: ¿cuántos muertos, cuántos heridos, dónde fue, tienes los nombres? decía apeñuscado en la cabina de controles.
Al aire, a las 7 en punto, el Noticiero Policíaco, llamado así sin mayores complicaciones, 45 minutos en los que Levy cambiaba de tono imponiendo un estilo que otros intentaban seguir pero en lo que se notaba que no se esforzaban: los demás daban cuentas de las notas conocidas el día anterior, Edgardo había pasado la noche en vela y aprovechaba cada segundo de cada corte comercial para recibir y redactar a toda prisa otra nota, otra más, la última, la que nadie más tendría a esa hora.
Y luego, en un vuelco increíble, le quedaba aliento para 15 minutos más con don Joel en un mini programa: "Algo bueno, algo malo y algo de buen humor" que, para sorpresa de muchos y beneplácito de los que con él trabajábamos en aquella enorme embarcación llamada W Guadalajara, alcanzó ratings de 13 puntos, superando, como jamás ha vuelto a suceder con una estación de AM en Guadalajara, el rating del horario de mayor audiencia de la propia FM (galardón que por aquellos días correspondía a "La lucha de las estrellas" en la Kebuena FM con Pepe Garza, comunicador que nunca tuvo empacho en reconocer la supremacía de Levy).
Eran los tiempos de En Confianza con Schwebel y Becky Jarero, El mundo de la mujer con Janet Arceo, Tirando a Gol con Bermúdez y compañía, Mi Ciudad con Roberto Guerrero y Martha Delia y los programas para noctámbulos románticos con cantantes y grupos en vivo, Alberto Romero y Paquín a la batuta, bajo la dirección de Nacho Martín del Campo. Una W que, bien lo dice Schwebel, mataron a fuerza de nuevas ideas (ideotas podría decirse) y que en su momento también estuvo en la cúspide de la comercialización, lo que comprueba la eficacia de una programación tan viva como diversa que ahora nadie se tomaría siquiera la molestia de comprender u observar para comercializar adecuadamente.
Desde aquí un abrazo enorme a lo que queda de aquella gran familia W, radioescuchas y comunicadores, deudos hoy de Edgardo Levy como todos los que un día compartimos con él aquella trinchera.
Qué tiempos los de la W, entendida en 1990 -gracias a las pesquisas de Schwebel- como “mujer”, una señora de las de antes, que se levantaba muy temprano a abrir la puerta a las seis en punto y se iba a dormir a las 12 de la noche como Dios manda. En las antípodas, abriendo y cerrando, Levy estaba allí, escribiendo en su vieja Remington, único sonido que rompía el silencio de la noche y del amanecer en la vieja casona de Baruqui en la que tantas horas... vivimos.
Firmo, finalmente, no como acostumbro sino como le gustaba que lo hiciera al entrañable Edgardo Rogelio Levy Gallardo, con mi nombre completo, como solía el repetirlo en cada programa que hacíamos juntos: Héctor Raúl Urzúa Álvarez.
Héctor Urzúa.
Una nota personal sobre una vivencia con Edgardo, aquí: http://hectorurzua.com/blog/?p=40
Hola Leonardo.
De LUIS CARLOS SÁINZ
Avalo los comentarios de Gabriel y de Héctor, grandes compañeros de aquella “W” de finales de los ochentas e inicio de los noventas. Levy Gallardo era adorado por sus radioescuchas, principalmente señoras y muy admirado por los varones, quienes por igual iban a la estación de radio a exponer sus denuncias o simplemente a conocerlo y felicitarlo.
Atraídos por el “fenómeno Levy”, a aquella casona de la calle Lerdo de Tejada acudían familias enteras a saludar al comunicador en quien depositaban toda su confianza, ya sea para buscar solución a sus problemas, clamar justicia o para agradecer la primera voz que los despertaba cada mañana.
Nunca faltaba comida en la cabina u obsequios de cualquier índole. Algunos radioescuchas eran capaces de entregar lo poco que tenían al que consideraban su paladín o intercesor ante las autoridades. En una ocasión una señora muy humilde llevó una gallina viva para regalarla al “Licenciado Levy”.
Con sus conocimientos en el mundo de la abogacía y sus contactos en la Procuraduría de Justicia, corporaciones policiacas y diversas dependencias de gobierno, Levy Gallardo siempre derivaba a las personas con sus conocidos o con funcionarios públicos, que por igual le tenían mucho respeto o miedo. Los oprimidos salían con otro semblante de la radiodifusora por el simple hecho de sentirse escuchados. A muchos les elaboró escritos legales y a otros les dio hasta dinero para sus camiones o para comer.
Eran los tiempos en los que el servicio postal aún tenía algo de vida. Ni luces de la Internet. Llegaban cartas por montones, hasta de Estados Unidos y otros países. En una de ellas, allá por 1990 o 1991, una persona afirmaba haber escuchado la emisora cuando realizaba una travesía en ferry. Otros más desde Texas o California decían que entre las seis y siete de la mañana llegaba la señal del 1190 de amplitud modulada de la “W”Guadalajara.
En algunas de las misivas o a través de las llamadas telefónicas se podía palpar la comunión entre el conductor de radio y su público. Mucha gente de escasos recursos económicos. Unos creían que era el “Licenciado Ledi”, otros preguntaban por “Edy Gallardo”, algunos más simplemente le llamaban Levy o licenciado.
Además de los tiempos que Edgardo dedicaba a conseguir sus notas de día, noche, madrugada y entre cortes comerciales, en los puestos de socorro directamente y por teléfono, como lo refiere Héctor Urzúa, a las instalaciones de la XEW llegaban agentes judiciales, principalmente de la División de Homicidios, a rendirle informes. Le dejaban los oficios de investigación antes que a sus propios superiores.
Y uno de los aspectos más destacados del Licenciado Levy fue su confianza ciega hacia los jóvenes que deseaban o aspiraban a entrar al mundo de la radio. Así vimos pasar por sus filas a muchísimos chavos y chavas que contestaban los teléfonos, reporteaban o se encargaban de secciones específicas en los espacios de Levy.
De LUIS CARLOS SÁINZ II
Con Ignacio Martín del Campo, el mejor director que ha tenido la XEWK, se vivió una época de radio esplendorosa en Guadalajara. Era amigo personal de Edgardo, reconoció su talento y supo impulsarlo lográndose así una gran fórmula directivo-locutor... y desde luego un gran equipo, con el maestro de la locución, Don Joel Estevané como pareja al aire y los operadores que con la sola mirada de Levya ya sabían lo que quería y eran sus cómplices.
Efectos de sonido de “Burros” para los funcionarios inútiles y fanfarrias o mañanitas para los radioescuchas que las solicitaban. La emisión de la barra completa que se llamaba “Buenos días desde Guadalajara” iniciaba con el encendido de la planta, donde estaba la antena transmisora. Los operadores se comunicaban vía radio con la persona que estaba en la planta y se encendían los transmisores. El Himno Nacional unos minutos antes de las seis de la mañana y enseguida una canción de Televisa Radio que daba mucho ánimo a los oyentes. Me encantaba la rola.
El programa iniciaba con el sonido de campanas de bronce y latón, que en distintos tamaños eran movidas con enjundia por Edgardo Levy, Joel Estevané, los telefonistas y el operador en turno, que generalmente era Eduardo García Rodríguez. Era todo un espectáculo, no sólo lo que salía al aire, sino lo que pasaba en cabina, detrás de los micrófonos. Los gestos, los ademanes y las vagancias que se hacían Estevané y Levy.
En fin, son muchas las anécdotas y las historias que se vivieron en “W” por parte de quienes conocimos a Levy Gallardo y no queda más que recordarlo como un maestro, un gran amigo, pero sobre todo un gran ser humano. Descanse en paz “mi querido” (palabras que utilizaba para chotear el lenguaje de los políticos) licenciado Levy.
Un abrazo a mis ex compañeros de época a los que he reencontrado en este blog de Leonardo.
La mayoria de todos los que comentan, hacen bien en alabar su carrera como periodista, pero olvidan una cosa: ADEMAS DE REPORTERO FUE ABOGADO, un funcionario publico siempre destacado, y preocupado por que, la institucion para la que laboraba, siempre lo hicier bajo los lineamientos legales correctos.
Afortunadamente, tuve el orgullo de aprender y compartir diversos criterios del Licenciado, y nos queda, a todos los que fuimos sus subordinados, algo en claro: Si las cosas no se hacian legales, mejor no se hacian.
Jalisco pierde a un gran comunicados, pero la seguridad publica, y el ambiente policiaco, pierden a un gran abogado, para quien a diferencia de los demas, la ciudadania y el derecho, eran primero.
Descanse en Paz Licenciado. Nos va a hacer falta.
Definitivamente eran los grandes tiempos de la radio, tuve la gran oportunidad de trabajar al lado del Lic. Levy en aquella maravillosa XEWK y aprender de los grandes de la comunicación, vamos a extrañarlo Licenciado. Descanse en paz
Que bueno que recuerden a Levy con mucho cariño..Yo no sabía que el y sus radioescuchas habian recolectado llaves para hacer el monumento al bombero.
lhttp://muchosdocpr.blogspot.com/2011/01/in-memoriam-de-edgardo-rogelio-lavy.html
http://muchosdocpr.blogspot.com/2011/01/in-memoriam-de-edgardo-rogelio-lavy.html Que lástima que en la misa, no le dedicaran unas palabras al licenciado Levy. Se hará un triduo en el templo que descansan sus restos
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